Semana 1 — El fuego prometido

📖 Lucas 3:16 · Hechos 1:4–5

Juan el Bautista anunció que vendría uno mayor que él, quien no solo llamaría al arrepentimiento,
sino que bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego. Jesús confirmó esta promesa al decir a sus
discípulos que no se movieran ni avanzaran hasta recibir aquello que el Padre había prometido.

El fuego del Espíritu Santo no es una recompensa por el esfuerzo humano, es un regalo de Dios
para quienes aprenden a depender de Él. Antes de ser enviados, los discípulos tuvieron que esperar.
Dios sabía que sin Su poder, la misión sería imposible.

Esperar no es pasividad, es obediencia. Esperar es reconocer que no podemos caminar en la voluntad
de Dios sin la presencia de Dios.

🤔 Reflexión personal

  • ¿Estoy dispuesto a detenerme para esperar la promesa de Dios?
  • ¿Valoro más la actividad espiritual que la presencia del Espíritu Santo?

🎯 Desafío de la semana

Aparta cada día un tiempo intencional para buscar la presencia de Dios.
No pidas dirección ni soluciones; pide ser lleno del Espíritu Santo.

🙏 Oración

Señor, reconozco que no puedo caminar en mis fuerzas.
Enséñame a esperar tu promesa y a depender de tu Espíritu.
Enciende mi vida con tu fuego.

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